
Un fuerte abrazo a tod@s !!!!
Hace un tiempo desde que hicimos esta prueba, pero le dije Javi V. que haría la crónica cuando tenuviera un hueco. Así que ahí va.
Un buen día nos dice Pedro García a Fernando Godoy y a mí que existe una prueba llamada Marnatron, que consiste en nadar 10km en aguas abiertas y que podríamos apuntarnos. Fernando es un gran nadador, a Pedro se le dan bien las pruebas de muy larga duración y yo que me apunto a un bombardeo, decidimos apuntarnos.
En verano estuvimos tratando de hacer un entrenamiento adecuado para la prueba, pero fue casi imposible llevarlo a cabo. Entre trabajo y compromisos de toda índole, solo pudimos hacer unos entrenos en el Rasillo unos días y cuando tratamos de entrenar con neopreno en piscina cubierta, fue un fracaso, pues el neopreno se vuelve insoportable.
Fernando arrastraba unas molestias en su hombro izquierdo y decidió abandonar, para suerte de los que se disputaron los primeros puestos el día de la prueba. ¡¡ Uff cuando os coja Godoy!!
Llega el día de la prueba, justo después de San Mateo. Tanto Pedro como yo no hemos podido entrenar las dos semanas previas, pero tenemos una baza, somos riojanos, de agua dulce y tenemos la cabeza dura de cojones.
El viernes previo viajamos a Sitges, cenamos y a la cama, eso si cada uno en la suya. A las cinco de la mañana suena el despertador y nos disponemos a meternos el desayuno del campeón, porque para las seis y cuarto nos recoge un autobús que nos llevara hasta el Garraf, donde será la salida a las nueve de la mañana.
Una vez en la zona de salida nos dan los dorsales, comida, vaselina y las indicaciones para este tipo de prueba. Embarcación roja es la de socorro, amarilla de avituallamiento y la verde, la ruta a seguir. Nos ponemos el neopreno mientras charlamos con otros participantes. Estos nos cuentan que apenas hay olas y que la presencia de medusas está asegurada, aunque esto no nos preocupa mucho, pues vamos a nadar con neopreno.
Llego la hora de la verdad, después de calentar y de que nos den las últimas instrucciones los jueces de la prueba, se da la salida. Ya no sirven excusas ni miradas hacia atrás, solo vale ir hacia adelante. Pedro va como un tiro y yo no tengo buenas sensaciones, en pocos minutos somos los últimos y Pedro se para y me dice que si voy bien. Yo sé que no, pero le digo que no hay problema que solo estoy un poco frio. Nadando mal me dejo llevar hasta que llegamos al primer avituallamiento, a los
Hasta el km 5 se me hace más fácil nadar, acepto que no voy con buen estilo, pero confió en Pedro y en mí. Ahora trato de disfrutar del paisaje de la orilla, del fondo del mar y del horizonte.
Con el paso del tiempo veo que hemos adelantado a bastante gente y como no, también vemos algunos nadadores que van muy por fuera de la ruta a seguir. A falta de
Por fin, ultimo avituallamiento y se ve la orilla, las boyas de meta y el ruido de la música. Casi está hecho. El último tramo lo recorrimos con mucha alegría, por encima del cansancio que supone nadar
Prueba conseguida. Creo que por mucho que uno se prepare para algo, siempre tiene que estar dispuesto a superar circunstancias que no entraban en el guion. Si uno cuenta con esto, se puede llegar a cualquier sitio, seas quien seas. Si además te acompaña alguien como Pedro García, tendrás la suerte de conocer a una gran persona, en lo personal y en lo deportivo.
Gracias Pedro, espero que hagamos mas locuras de estas, con permiso de Ana, claro.
Fdo. Jorge López Madorrán.
Eran las 8:00 AM del domingo 19 de Diciembre de 2010 cuando ocho componentes del club Renedo Metal (cinco en un coche y tres en otro) salíamos desde Logroño hacia la señorial ciudad de Vitoria-Gasteiz. Más tarde encontraríamos allí a David Ruesga, que se había adelantado por cuestiones logísticas familiares. Ya olvidaba a Enrique García, que se desplazó a Vitoria por su cuenta.
En total, diez valientes tomamos la salida a las 10:45 de la mañana del día en cuestión:
Fernando Sainz,
Carlos Martínez (presi club)
Jaime rejado (aclaración: este es su primer apellido)
Iván Martínez
Félix S.Mateo
Pedro J Remírez
Alfredo (alias Rebor)
Jorge Monzo (el cual nos dio pal pelo a todos)
David Ruesga (estaba ya en Vitoria)
Enrique García (vuelo directo Villamediana-Vitoria)
Si me dejara o me dejase a alguien que me perdone…pero no he tenido noticias suyas.
Las intenciones eran variadas…pero con un denominador común: acabar la media en el menor tiempo posible. Gracias a Dios lo conseguimos.
La media de Vitoria es peculiar por varias características:
1º El frío.
2º La gran afluencia de corredores populares.
3º El circuito pseudo llano, pero muy rápido.
Estos tres factores hacen que la media de Vitoria, sea idónea para hacer un tiempo razonablemente bueno, si las cenitas navideñas de trabajo, tu estado de forma y el hombre del mazo te lo permiten.
Antes de la carrera, fuimos a recoger el dorsal, a coger taquilla y a desayunar un poco. El presi se metió un pincho de tortilla y dos cafés. Estaba malito el hombre. Me ha pedido que deje este comentario:
“La maratón me pasó factura y acudí con la idea de llevarme una camiseta y disfrutar de la comida con los colegas, los mocos no me permitían más. Al final corrí acompañado por Fernando y entre los dos hicimos unos satisfactorios 1h46. Dejaremos las grandes marcas para otro año”.
La salida, bastante puntual, por cierto y como es habitual fue muy “lanzada”. Se trata de dos primeros kilómetros con un falso llano en bajadita que te permite correr sub-10 seg del ritmo de carrera. Luego se suceden los kilómetros más o menos llanos pero se nota cuando estás en ligera pendiente positiva o negativa, pudiéndose adaptar al ritmo porque los cambios no son muy seguidos.
En principio, la renta que te dan esos dos primeros kilómetros..te indica que estás en tiempo de hacer marca..En lo que a mí respecta diré que hasta el kilómetro 10 no tomé la decisión de atacar mi marca personal de media maratón. 1 26 00. Llegado el kilómetro 10 y en vista de que me sobraban segundos para hacerla..me decidí a atacar y/o aguantar ritmo.
En seguida llega el kilómetro 13 ...Es un punto en el que hay una bajada pronunciada y luego una subida. Tuve dudas del importe de la factura de ese cambio de ritmo… porque noté cierta flojedad en la musculatura abdominal. Señal indicativa de debilidad general.
En seguida tienes que afrontar los kilómetros finales 18, 19, 20 y 21, en los que las piernas no van tan bien y se pierden segundos casi sin darte cuenta…
Ahí es donde Jorge Monzo , me pasó fácil a la caza de Rebor, que parecía incombustible a unos 150 metros de mí….Me animó a que le acompañara. Me lo pensé..pero mi intuición me dijo que tenía que asegura mi objetivo y bajar de 1 h 26min.
Me tomé un respiro y me concentré en no ceder más segundo por kilómetro, lo que me sirvió para adelantar a algunos que iban ya en declive.
La recta final, por detrás de Jorge monzo y Reboiro, la hice esprintando, llegando eufórico por la alegría de bajar de marca..Según mi crono y el mensaje que me mandó la organización 1 h 25 39’ (oficial 1 h 25 49’’).
Detrás llegaría´, Pedro Ramírez y Jaime Rejado..que también pulverizó su marca dejandola en 1h 28 minutos. Luego fuimos llegando todos…
Clasificaciones en este enlace:
http://www.fundacionestadio.com/MediaMaraton10.pdf
Fotos en este enlace a partir del miércoles 22/12:
http://www.fundacionestadio.com/es/ficha.php?id=338
Pasamos por el polideportivo a recoger obsequios y demás y luego a las duchas…donde nos encontramos los cinco que habíamos ido en el mismo coche puesto que cogimos las taquillas juntas.
A la vuelta unas foticos, a comer en un hotel en la autovía de regreso. Por cierto, la comida de primera. De muestra adjunto foto de pochas con bogavante que pedimos los cinco magníficos. De lujo eh. Creo que el objetivo fue cumplido: diversión + deporte.
"Al final muchas bajas, mucho lesionado de tanto entrenar o ir con prisas o lesión tipo "cuantas chatis esta noche yo no madrugo mañana".
Dar ánimo a todos "pa" que se recuperen, que hacen falta para estas citas. Los que fuimos apenas nos pudimos juntar calentando para hacer la foto y aún faltan en la foto David, Quique y Carlos (con su pincho de tortilla). Frio, pero con sol.
El calor empezó con los primeros ataques, ya en el km 1 Félix salió a por todas, se fué rápido, aunque gracias a su gorrito (gracias tio por llevarlo) se le podía localizar muy a lo lejos. Rebor a la suya, lo perdimos en el km 2 y como no llevaba gorro no lo volvimos a localizar hasta el km 15. Por detrás Juan y Jorge, juntos a la caza de ambos.
Jorge se puso a tirar a partir del km 10 y Juan se queda unos segundos por detrás.
PRIMER MOMENTO DE GLORIA: km 17 toco el culito de Félix y prosigo a por Rebor que va delante. En el km 18 ya estoy detrás de él, echándole mi aliento en el cogote, pero no le digo nada, en plan cabrón, para sorprenderle al final.
SEGUNDO MOMENTO DE GLORIA: toco el culito de Rebor a 300m del final, a traición, sin que le dé tiempo a reaccionar voy sprintando hasta meta... je je je . Mi dia más feliz
La marca de Fabio aún está lejos, pero todo a su tiempo, tiembla negro!!!
Fdo. Jorge Monzo
Hinchados de macarrones y patatas y después de un desayuno en condiciones, nos juntamos en el estadio de Anoeta para hacer los últimos preparativos y hablar de lo mal que habíamos dormido, las ganas de ir al baño… los nervios se podían cortar. El día salió bastante fresco (unos 3 grados a la hora de la salida) y amenazaba con algo de lluvia, pero las condiciones no eran malas para afrontar el reto de correr algo más de 3 horas.
Pedro, Jorge y Fernando habían decidido correr juntos, situándose en la salida cerca de la liebre de 3h30. Yo me situé algo más adelantado, entre las liebres de 3h15 y 3h, que hay que rapiñar todos los segunditos que sea posible. Con el “Highway to hell” de ACDC sonando a todo trapo y tras una cuenta atrás multitudinaria, se dio el disparo de salida a la hora prevista. Como siempre pasa en estas pruebas, el buen ambiente y la gente animando hacen que el ritmo se acelere, teniendo que ir los primeros kilómetros con el freno “echado”, y controlando los tiempos de paso y las pulsaciones muy bien para no pasarse de vueltas.
El circuito diseñado para esa edición era prácticamente llano y las idas y venidas por algunas de las calles del centro permitían vernos las caras y darnos mutuamente ánimos al cruzarnos. Hasta el km28 todos fuimos bastante bien, según lo previsto, pero a partir de ahí, que es cuando se acaban los macarrones almacenados, empiezan las miserias. Yo había comido bastante durante toda la prueba, cada 5km tomaba geles o galletas de chocolate (las Príncipe son las que más chicha me aportan) y a pesar de notar bastante pesadez en todo el cuerpo y de que las pulsaciones empezaban a cantar que algo estaba fallando, pude mantenerme bastante concentrado e intentar luchar por mi ritmo sin notar el típico muro (que ya había notado las otras dos veces que había corrido en maratón). A falta de unos 5km me alcanzó Jordi del Inferno de Alfaro y nos dimos muchos ánimos. Íbamos más o menos a por el mismo tiempo. En esa zona me cruce primero con Fernando, que iba como un tiro y luego con Jorge, bastante cerca ambos de las liebres de 3h30. Ya “sólo” restaba disfrutar de los últimos metros, apretando los dientes y olvidándose de los dolores, y así la recta de meta de Anoeta sería nuestra. Cuando sólo quedaban 2 km me adelantó la liebre de 3h15, a la que intenté pegarme pero fui incapaz. Finalmente entré en el estadio y disfruté de los 250m que se hacen sobre el tartán de la pista, viendo que el reloj todavía no marcaba el 3h16. Al llegar y para mantener mi tradición, me eché a llorar como si fuera un bebé, supongo que por la emoción de haber conseguido un reto tan trabajado. No me dio ninguna vergüenza. Algunos atletas que llegaron conmigo y a los que no conocía de nada me abrazaron, felicitándonos mutuamente de manera espontánea… yo creo que eso sólo pasa en pruebas de este tipo. Mi familia estaba esperándome y la marabunta me llevó hasta fuera del estadio sin que pudiera darme cuenta.
Fernando llegó fortísimo, haciendo un último diez mil espectacular. A continuación llegó Jorge, que con menos entrenamiento que el resto consiguió una marca estupenda. Y por último llegó Pedro, muy dolorido pero contento de haber superado el reto.
En nuestros caretos del antes y después se puede intuir el esfuerzo. Una más para el bolsillo, a ver si podemos repetirlo pronto.
Foto de familia. El Rasillo.
Sector ciclista...no es porque sea yo , pero esta foto mola mucho
El pasado día 17 de Octubre Jorge y yo participamos en el GARMIN BARCELONA TRIATHLÓN.
Después de unas cuantas semanas de preparación específica afrontábamos la prueba con mucha ilusión, sobre todo Jorge que lo había preparado a conciencia, ya que yo en las últimas semanas había tenido poco tiempo para entrenar y para colmo después de la carrera del Berceo cogí un catarro del que todavía no me he recuperado del todo.
Llegamos el sábado al mediodía y tras instalarnos en el hotel quedamos a comer con nuestro amigo Eduardo, que está pasando una temporada por Barcelona. A continuación nos fuimos a recoger el dorsal y visitamos la feria de triatlón que había allí montada. Ya se empezaba a respirar el ambientillo
El domingo a las 6 en punto, diana, desayuno, nervios, nos montamos en la bici y hacia la salida. Una vez en el pabellón donde se encontraba el guardarropa, nos encontramos un atasco para llegar a Boxes, a Jorge no le dejan pasar por el acople que llevaba en el manillar (cosa que todavía no entendemos, porque cumplía el reglamento) y por ese retraso nos perdemos la salida de los profesionales (Gómez Noya y compañía).
A las 9 en punto ya estábamos en el agua. A las 9:20 salíamos nosotros. La salida estaba organizada de manera que salían unos 450 triatletas cada 10 minutos.
Salí por un lado para evitar atascos, que no los hubo, intenté coger ritmo pronto y evadirme un poco mentalmente para no pensar mucho en mi falta de forma y mi catarro (aunque creo que el baño de sal me vino bastante bien). Llevé un ritmo suave, de menos a más hasta que en la última boya, cuando enfilaba hacia la playa sentí un pequeño temblor en el gemelo, así que aflojé e hice la primera transición a paso de burra. Ahora mi objetivo era solo llegar. Tiempo de natación 36 minutos
En la bici fui casi todo el rato solo ya que no encontré grupo, a los que alcanzaba los dejaba atrás y me resultó imposible unirme a los grupos que me adelantaban como aviones. Tiempo del parcial de ciclismo: 1 hora y 1 minuto. Al llegar a la segunda transición me encuentro bastante fresco y decido darlo todo en la carrera. El recorrido era precioso saliendo de la zona de la playa y pasando por el Parque de
Ahora Jorge nos cuenta su carrera:
Afronto la natación con mucho respeto e intentando coger sitio y ritmo, un ritmo que me permita disfrutar de la misma en la medida de lo posible.
La acabo en 33:18, lo esperado y contento por que salgo del agua con mucha fuerza y ganas de coger la bici en la que son tres vueltas a un circuito urbano en el que decido arriesgar haciendo relevos con otros participantes con los que me pongo de acuerdo.
Llega un momento en la segunda vuelta que había tanta gente que era imposible hacer relevos ni nada que se le pareciera, así que cada uno pasaba por donde podía.
Realizo todo el sector ciclista con otro corredor entendiéndonos bastante bien en 55:47. Hay que decir que el circuito ciclista era de
Empiezo la carrera a pie con optimismo pero buscando sensaciones, en el Km. 3 me empiezo a sentir mejor de lo esperado, así que decido subir el ritmo, enseguida me vuelvo a juntar con mi compañero de ciclismo con el que acabo la carrera haciendo un tiempo inesperado de 46:04.
Tiempo final 2:20:01.
Mejor tiempo del esperado y contentísimo con la experiencia vivida con mi compañero Kike.
Al entrar en meta nos colocan una medalla, avituallamiento, fotos, etc. Mientras estiramos vimos la salida de la categoría supersprint manteniendo una agradable charla con otros triatletas con los que habíamos coincidido en la prueba. Recogemos el material y en bici hasta el hotel, ducha, comida, siesta y paseíto por el barrio gótico con Eduardo.
El lunes por la mañana carretera y vuelta a la vida real.
Es muy difícil de explicar el despliegue de gente (organización, voluntarios, público) que hubo durante todo el fin de semana. Preparar un prueba para 6000 participantes en la que se corta el tráfico de una parte de la ciudad no tiene que ser nada fácil.
En fin, una bonita experiencia, recomendable para los próximos años.
fDO: Quique & Jorge